Una ola de vencimientos originó un recalentamiento pronunciado en el mercado de cambios, obligando al Banco Central a replantear su política de intervención después de mantener una racha de compras sostenidas. El dólar se aproximó al nivel de $1.500, punto que funciona como barrera de contención.
Los instrumentos Lelink que llegaron a vencimiento generaron una demanda importante de divisas, alterando el equilibrio que había prevalecido en las sesiones previas. Esta concentración de vencimientos coincidió precisamente con el momento en que el Banco Central decidía frenar su compra agresiva de dólares, dejando el mercado más expuesto a las presiones alcistas.
La autoridad monetaria se vio en la necesidad de ajustar su táctica. La compra neta de divisas que caracterizó el período anterior cedió paso a una actitud más prudente y selectiva, procurando contener la escalada sin intervenir de forma indiscriminada.
Este cambio de estrategia no es menor. Refleja cómo los vencimientos concentrados pueden desestabilizar rápidamente un mercado que depende de las decisiones del banco central para mantener cierto orden. Los operadores observan con atención si el Banco Central conseguirá mantener la divisa dentro de rangos manejables o si el nivel de $1.500 será perforado.
La dinámica actual pone de relieve la complejidad de gestionar el mercado cambiario cuando factores técnicos como los vencimientos se combinan con cambios de postura de los principales actores institucionales. Las próximas jornadas serán determinantes para definir si la nueva estrategia del BCRA logra estabilizar la cotización.
Imagen: beyzahzah / Pexels – Con informacion de Ámbito






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