El asesor presidencial, Santiago Caputo, resaltó el avance del proceso de concesión del Belgrano Cargas, cuya red atraviesa 16 provincias y conecta zonas productivas con los principales puertos del país y mercados de la región.

El Gobierno nacional avanza con la transformación del sistema ferroviario argentino y dio un nuevo paso en la privatización del Belgrano Cargas, con el objetivo de recuperar una red que durante décadas sufrió deterioro, falta de inversiones y una administración estatal cada vez más costosa.

Una red estratégica para el país

El Ministerio de Economía convocó a una Licitación Pública Nacional e Internacional para concesionar por 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que en conjunto abarcan 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias y cuentan con conexión con los principales puertos argentinos y con Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

Se trata de una infraestructura clave para reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de las economías regionales, especialmente del sector agropecuario.

Más inversión y participación privada

La concesión funcionará bajo un régimen de acceso abierto, con Planes de Inversiones Obligatorias para garantizar la recuperación de la infraestructura. Además, las empresas que realicen inversiones por al menos US$200 millones podrán acceder a los beneficios del RIGI.

La lógica del Gobierno es que el Estado deje de asumir un rol que, según plantea, durante décadas no logró sostener con eficiencia y que el sector privado aporte capital, experiencia y capacidad de gestión, asumiendo también el riesgo de las inversiones.

Un sistema que se deterioró durante décadas

El asesor presidencial Santiago Caputo destacó que detrás de cada proceso de privatización existe un trabajo complejo para transformar estructuras estatales que arrastran décadas de abandono, burocracia y regulaciones desactualizadas.

En el caso del Belgrano Cargas, el contraste es especialmente significativo: desde 1970, la producción agropecuaria argentina se multiplicó por seis, pero el ferrocarril transporta actualmente menos carga que hace más de cinco décadas.

Para el Gobierno, el dato demuestra que el problema no fue la falta de demanda, sino la ausencia de incentivos adecuados y de una estructura capaz de acompañar el crecimiento productivo.

Del tren deteriorado a una herramienta para exportar

La apuesta oficial es que la llegada de inversiones permita renovar vías, mejorar el servicio y reducir los costos de transporte, convirtiendo al sistema ferroviario en una herramienta para potenciar las exportaciones argentinas.

Para el campo, una red ferroviaria más eficiente significa mejores condiciones para trasladar la producción desde el interior hacia los puertos y los mercados internacionales.

La licitación forma parte del programa de privatizaciones impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que busca transferir al sector privado actividades en las que el Estado no logró garantizar eficiencia, inversión y crecimiento, y concentrar los recursos públicos en sus funciones esenciales.

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