Con el objetivo de revisar los paradigmas establecidos en las aplicaciones agrícolas, se llevó a cabo una jornada de buenas prácticas en Santa Fe donde se pusieron a prueba diferentes tecnologías y metodologías. Las demostraciones involucraron drones, aeronaves y maquinaria terrestre, permitiendo a los asistentes observar directamente cómo funcionan distintos sistemas de aplicación.
Los resultados obtenidos fueron contundentes según los organizadores. Tres conceptos principales emergieron de estas pruebas prácticas, todos ellos orientados a desafiar creencias consolidadas en el sector agrícola sobre cómo debe aplicarse el volumen de agroquímicos.
La conclusión más relevante indica que no es necesario aplicar grandes cantidades de producto químico por hectárea para alcanzar excelentes resultados. Trabajar con volúmenes más bajos, pero con técnicas apropiadas, permite lograr calidades de aplicación superiores. Esto representa un cambio significativo respecto a las prácticas tradicionales donde se asumía que mayor cantidad equivalía a mejor cobertura.
Este descubrimiento tiene implicaciones económicas importantes para los productores, quienes podrían reducir costos operativos sin comprometer la efectividad de sus tratamientos. Además, abre la posibilidad de disminuir la huella ambiental de las operaciones agrícolas, un aspecto cada vez más considerado en la planificación de explotaciones modernas.
Los responsables del evento enfatizaron que la clave reside en la aplicación correcta, no en la cantidad bruta de insumo utilizado. Las tecnologías disponibles actualmente, desde drones hasta sistemas de pulverización terrestre optimizados, permiten una distribución más precisa y eficiente de los productos químicos.
Imagen: Magda Ehlers / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo





Deja un comentario