Electrolux finalizará su actividad productiva en Rosario y modificará su estrategia comercial hacia el modelo de importaciones. Esta decisión afecta alrededor de 200 trabajadores que pierden sus empleos, en el marco de un ajuste que venía ejecutándose desde hace tiempo.

La compañía había registrado una merma significativa en su personal durante los últimos meses. El contraste es notable: la planta rosarina tenía aproximadamente 800 empleados hacia el cierre de 2023, mientras que ahora la plantilla se reduce de manera considerable.

La UOM convocó a una audiencia para el lunes con el propósito de reclamar la reincorporación de los empleados despedidos y defender sus derechos laborales.

El cierre de la fábrica se alinea con una tendencia observable en múltiples sectores de la economía argentina, donde corporaciones internacionales han decidido abandonar sus operaciones productivas nacionales en favor de traer productos fabricados en el extranjero.

Para la ciudad de Rosario, el cierre representa una pérdida significativa de su infraestructura industrial. La planta constituía un referente de empleo y manufactura en el área durante muchas décadas, por lo que su desaparición impacta la estructura económica y laboral de la región de manera importante.

Imagen: Marian Cosnete / Pexels – Con informacion de Perfil

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