Los créditos en dólares alcanzaron proporciones no vistas desde hace años respecto a los depósitos, consolidando un giro hacia la moneda extranjera como mecanismo de financiamiento de la economía. Las cifras muestran que esta estrategia del Gobierno ha comenzado a tener efectos concretos en el sistema financiero.

Frente a la escasez de crédito en pesos, las autoridades apuestan a que los dólares revitalicen la actividad económica. La flexibilización de regulaciones sobre operaciones en moneda extranjera busca profundizar esta tendencia, permitiendo que las entidades financieras amplíen su oferta de préstamos dolarizados.

El panorama tiene aspectos atractivos: más acceso al crédito y potencial para reactivar sectores que dependen del financiamiento. Pero también presenta interrogantes sobre la vulnerabilidad que esto genera. Las empresas y personas que contraen deudas en dólares quedan expuestas a fluctuaciones del tipo de cambio, un factor crítico en una economía que regularmente experimenta presiones devaluatorias.

La viabilidad a largo plazo de esta política dependerá de varios factores. La estabilidad del tipo de cambio será determinante, así como la capacidad de los deudores para cumplir con obligaciones en moneda extranjera sin que sus ingresos se vean afectados por depreciaciones del peso.

Historia económica argentina indica que períodos de excesiva dolarización del crédito han resultado problemáticos. Por eso, aunque la flexibilización representa una salida a la crisis de crédito en pesos, exige vigilancia constante de reguladores para que el riesgo cambiario no se transforme en una crisis financiera.

Imagen: Alexander Schimmeck / Unsplash – Con informacion de Ámbito

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