La industria argentina está en alerta. El proceso de desconurbanización que venía ganando terreno en los últimos tiempos se encuentra paralizado, mientras el dólar pierde terreno en el mercado cambiario. A esto se suma un mensaje que los grandes inversores están transmitiendo al sector: no habrá concesiones ni flexibilidad hacia los proveedores nacionales.
El punto de quiebre en esta lectura fue la importación de productos desde una ciudad china. Los industriales interpretaron este movimiento como una confirmación de que la estrategia de los grandes capitales será prescindir de intermediarios locales o negociar con ellos desde posiciones de máxima dureza.
Para los empresarios nacionales, el panorama es desalentador. No solo enfrentan la dificultad de posicionar sus productos en un contexto de tipo de cambio inestable, sino que también ven reducidas sus posibilidades de convertirse en proveedores preferentes de inversores extranjeros de gran envergadura.
La desconurbanización representaba una oportunidad para que regiones del interior argentino ganaran peso en la estructura productiva nacional. El estancamiento de este proceso, junto con las señales de los inversores internacionales, sugiere que ese objetivo se aleja.
En este escenario, la industria local se enfrenta a la necesidad de repensar sus estrategias comerciales. La competencia con proveedores internacionales será la norma, y no podrá confiar en que grandes capitales foráneos le otorguen un trato preferencial. El sector deberá aumentar su competitividad y eficiencia si pretende mantener relevancia en las cadenas globales de suministro.
Imagen: http://www.kaboompics.com / Pexels – Con informacion de Ámbito






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