Durante un repaso de las gestiones gubernamentales, un diputado nacional cuestionó el impacto negativo que políticas de larga data han generado en el sector agropecuario argentino.

El legislador enfatizó que problemas estructurales como las retenciones a la exportación continúan siendo un lastre para productores rurales. Estas medidas tributarias reducen los ingresos de quienes trabajan la tierra y generan desincentivos para la inversión en el agro.

A las retenciones se suman las restricciones a las ventas al exterior, que limitan directamente las posibilidades de colocación de productos nacionales en mercados globales. Esto se complementa con brechas cambiarias que distorsionan los precios y restan competitividad a la producción argentina frente a competidores internacionales.

La inflación aparece como otra variable crítica en el diagnóstico presentado. El aumento constante de costos de insumos, servicios y operaciones impacta de manera significativa en la rentabilidad de empresas y explotaciones agrícolas, erosionando márgenes de ganancia.

Lo notable del análisis del diputado es que identifica estas políticas como transversales a diferentes gobiernos, señalando que el problema no responde a una administración específica sino a patrones de largo plazo que se han mantenido incluso cuando han alternado diferentes orientaciones políticas en el poder ejecutivo. Esta continuidad de medidas restrictivas es lo que preocupa al sector rural.

Imagen: MELQUIZEDEQUE ALMEIDA / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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