El Senado Nacional sancionó el pliego de Michelli para ocupar un cargo en la magistratura, en una votación que no contó con la aprobación inicial del Ejecutivo. La jugada política tomó un giro inesperado cuando Bullrich optó por no participar en la emisión del voto.
La designación de Michelli como jueza se concretó luego de que los senadores consideraran su candidatura en una sesión de trabajo. A pesar de las reparos que había manifestado la administración Milei, el cuerpo legislativo superior decidió aprobar su ingreso al poder judicial.
La ausencia de Bullrich en la votación representó un quiebre respecto a la postura que había adoptado el Gobierno en relación a este nombramiento. Su abstención sugiere una posición diferenciada dentro del oficialismo frente a las designaciones judiciales en cuestión.
Este tipo de enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Senado en materia de confirmaciones judiciales no son poco frecuentes en la política argentina, pero siempre generan análisis sobre el balance de poderes y la capacidad de cada institución para imponer su voluntad.
La aprobación final de Michelli marca un antecedente importante para futuras designaciones y pone en relieve cómo funcionan las dinámicas legislativas cuando hay desacuerdos sobre candidatos para la magistratura. Los sectores políticos seguirán de cerca cómo se desenvuelven estas cuestiones en los próximos meses.
Imagen: Czapp Árpád / Pexels – Con informacion de El Cronista





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