La calle siempre tiene algo para decir. Acá reunimos esas voces, miradas y momentos que construyen la realidad cotidiana del país. Noticias en un lenguaje simple, directo y a la altura de lo que se vive afuera. Esto es lo que dice la calle… y lo que necesitás saber hoy.


Un estudio reciente difundido a través de LN+ revela que las preferencias parentales hacia determinados hijos son una realidad psicológica documentada. La doctora Deborah Bellota profundizó en este tema, asegurando que «los niños también pueden tener un padre favorito», reconociendo así una situación que afecta la salud emocional del grupo familiar.

Este fenómeno no responde a una falta de amor, sino a dinámicas psicológicas complejas donde entran en juego factores como la compatibilidad temperamental, las proyecciones parentales y las circunstancias de cada nacimiento.

Las implicancias de estas preferencias trascienden al hijo favorecido. Los hermanos que perciben esta diferencia experimentan sentimientos de rechazo, abandono emocional y baja autoestima. Estos patrones pueden marcar profundamente la construcción de la identidad y las relaciones interpersonales futuras.

Los especialistas insisten en la necesidad de crear canales de comunicación auténtica dentro del hogar. Promover espacios de intimidad individual entre cada progenitor y su hijo permite equilibrar la dinámica y fortalecer vínculos particulares.

Bellota enfatizó que estos momentos de encuentro personal no requieren ser elaborados. Pueden ser tan simples como una conversación durante el desayuno, una caminata juntos o una actividad compartida sin interrupciones. Lo relevante es la consistencia y la atención genuina.

Los padres también deben reflexionar sobre sus propias historias familiares. Frecuentemente, las preferencias reproducen patrones heredados de generaciones anteriores. Reconocer esto permite interrumpir ciclos dañinos.

La investigación psicológica demuestra que familias que incorporan prácticas de diálogo regular presentan índices superiores de satisfacción emocional. Los hermanos que se sienten igualmente valiosos desarrollan relaciones más colaborativas y menos competitivas.

Bellota concluyó que la equidad emocional no implica homogeneidad. Cada hijo tiene necesidades distintas y merece atención personalizada, pero siempre dentro de un marco donde todos se sienten fundamentalmente importantes y queridos en el sistema familiar.

Imagen: Osman Tok / Pexels – Con informacion de La Nación

Deja un comentario

Tendencias